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Neutralidad

La neutralidad en la pisada correspondería al modelo de pisada ideal. Estadísticamente corresponde entre un 15 y un 20% de los corredores.

Tendrá una pisada neutra si el desgaste de la suela de las zapatillas tiene forma de S, es decir, un desgaste inicial en el exterior del talón, haciendo forma de S hasta el dedo gordo del pie. Cuando tienes una pisada neutra puedes utilizar una amplia variedad de modelos. En este caso debe fijarse en las más adecuadas para su peso corporal, el tipo de amortiguación que necesite, la superficie de entrenamiento, su patrón de carrera y la distancia habitual de running.

Supinación (también conocida como infrapronación)

La supinación se da cuando el pie no realiza, dentro de los valores normales, el movimiento de la pronación. Estadísticamente, es la opción menos frecuente de tipo de pisada del corredor, oscilando entre un 5 y un 10% del total de corredores.

Ocurre que, en la primera fase del apoyo del pie, la zona externa del calzado golpea el suelo con un ángulo mayor, lo que provoca una gran transmisión de impacto a través del tren inferior. Esta carga lateral del pie se prolonga durante todas las fases del apoyo plantar, afectando a la eficiencia de la carrera.

Por este motivo, los supinadores usualmente desgastan las zapatillas en la zona exterior del talón, y la parte superior de la zapatilla puede estar desplazada, e incluso deformada, hacia el exterior.

Los supinadores tienden a ser susceptibles a sufrir lesiones, como las fracturas por stress, debido principalmente al exceso de impacto que reciben.

Éste tipo de corredores debería elegir unas zapatillas de running neutras o para supinadores, que estén dotadas de buena amortiguación, y evitar las mediasuelas de doble densidad. Esto ayudará a reducir el impacto que las piernas y la espalda sufren durante la carrera.

Hiperpronación (también conocida simplemente como pronación)

La pronación es un movimiento fisiológico muy complejo que se produce en una articulación situada por debajo del tobillo, la articulación subastragalina.

Dicho movimiento describe una rotación hacia el interior del pie, justo después del contacto inicial que se produce entre el pie y el suelo, durante la carrera.

Cuando caminamos o corremos, la pronación ayuda a suavizar y amortiguar el impacto del contacto inicial, además de ayudar al pie a reconocer el terreno y poder adaptarse a sus irregularidades. Sin la pronación, todo el impacto de cada paso sería transmitido a la parte superior de las piernas y afectaría a la mecánica normal.

El problema surge cuando esta pronación se eleva por encima de sus valores normales, y crea un exceso de movimiento, llamado hiperpronación (leve, moderada y severa), en el que todas estas funciones se pierden, y las estructuras del pie sufren un estrés de tejidos, que deriva en lesiones típicas como fascitis plantar, esguinces, tendinopatías etc. Estadísticamente este problema es muy frecuente y ocurre entre un 70 y un 80% de los corredores habituales.

Actualmente, las zapatillas de running son diseñadas específicamente para los diferentes tipos y grados de pisada. Por tanto, el tipo de pisada y, en este caso, el grado de pronación que tengamos, son factores muy importantes en la elección del calzado. Podemos encontrar calzado para pronación leve y para pronación moderada-severa.

La mejor forma de averiguar cómo es tu pisada es consultar a un experto, que realizará un análisis de pisada y luego te aconsejará las mejores zapatillas de running, atendiendo también a tu nivel de actividad, superficie de entrenamiento/competición y peso corporal.

Mide el movimiento relativo en el espacio (3D) de los segmentos corporales de la pierna y el pie. Este movimiento es analizado por un algoritmo generado en base al análisis de una muestra de cientos de corredores, que lo procesa, lo clasifica y recomienda un tipo de calzado en función de su patrón de movimientos del retropié.

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